La historia de Malta ha dejado tras de sí un rastro de más de 7.000 años. Citada ya en la Odisea como hogar de Calipso, las ruinas romanas, las catacumbas... Sus más de 300 iglesias con joyas artísticas entre las que figuran importantes obras de Caravaggio, pasando por el Gran Asedio Turco de 1565 al que los caballeros de la orden de San Juan lograron resistir; hasta llegar a nuestros días, plenos de vida y de interesantes propuestas gastronómicas fruto de su rica fusión histórica.Los mercados al aire libre se encuentran abiertos todos los días en la calle Merchants Street y los domingos se instala el gran mercado en Saint James’ Ditch, en las puertas de la ciudad. Los visitantes pueden observar cómo los legisladores malteses, coleccionistas, políticos y mercaderes caminan por la calle de la República y paran para esperar sus capuccinos en las terrazas de los cafés de la Plaza, bajo la mirada de la estatua de la Reina Victoria.
La cocina maltesa
La cocina maltesa, igual que la identidad de los habitantes de ese archipiélago con sus tres principales islas Malta, Gozo y Comino, está impregnada de los sabores de las diversas culturas que han influido en la isla a lo largo de toda su historia. Si bien todos los restaurantes sirven comida internacional, especialmente cocina italiana y francesa, vale la pena probar las especialidades maltesas.
Entre ellas el plato nacional, el guiso de conejo o stuffat tal-fenek, o bien el conejo con ajo al vino, con un sabor salvaje y novedoso para los paladares acostumbrados a la carne de ternera. La “sopa de las viudas” es otro plato típico y muy casero, hecho con huevos, vegetales, fideos y queso: ideal para el invierno. Como es de esperar en una isla, el pescado fresco es un clásico de la dieta diaria: el lampuki, una especie local de carne blanca y firme, con vegetales, es una buena elección.
Un toque italiano
La cercanía de Italia se percibe en la variedad de pizzas y en los platos de maccherone y spaghetti con diversas salsas. También es típico acompañar el café con los pastizzi. De origen turco, los pastizzi son masitas de hojaldre rellenas de ricota. Es posible comer buen marisco en varios restaurantes, especialmente, en la zona de La Valletta.
En general, los restaurantes proponen una amplia oferta culinaria que incluye platos malteses, pescado fresco y comida para satisfacer prácticamente todos los gustos y estilos.
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