Tierra de cerveceros. Ya a principios de la Edad Media, en Flandes los monjes de las abadías se encargaban de potabilizar las aguas de los canales convirtiéndolas en cerveza mediante el “gruut”, una carísima combinación de hierbas que dotaba a la bebida de infinidad de gustos, según la receta que cada abadía utilizase. En el s. XIV se produce la primera gran escisión en el proceso de elaboración: las provincias flamencas pertenecientes a Sacro Imperio Romano introdujeron el lúpulo, mientras que las provincias del oeste mantuvieron el “gruut”. Y desde entonces, la diversidad ha seguido prodigándose, manteniendo siempre altos estándares de calidad. Aquí te dejamos cinco experiencias cerveceras que puedes realizar en Flandes:
